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Ingeborg Bachmann – Al Sol (An die Sonne)

Vicente Artes Callejo - Sol Naciente (2010)

Vicente Artes Callejo – Sol Naciente (2010)

An die Sonne

Schöner als der beachtliche Mond und sein geadeltes Licht,
Schöner als die Sterne, die berühmten Orden der Nacht,
Viel schöner als der feurige Auftritt eines Kometen
Und zu weit Schönrem berufen als jedes andre Gestirn,
Weil dein und mein Leben jeden Tag an ihr hängt, ist die Sonne.

Schöne Sonne, die aufgeht, ihr Werk nicht vergessen hat
Und beendet, am schönsten im Sommer, wenn ein Tag
An den Küsten verdampft und ohne Kraft gespiegelt die Segel
Über dein Aug ziehn, bis du müde wirst und das letzte verkürzt.

Ohne die Sonne nimmt auch die Kunst wieder den Schleier,
Du erscheinst mir nicht mehr, und die See und der Sand,
Von Schatten gepeitscht, fliehen unter mein Lid.

Schönes Licht, das uns warm hält, bewahrt und wunderbar sorgt,
Daß ich wieder sehe und daß ich dich wiedeseh!

Nicht Schönres unter der Sonne als unter der Sonne zu sein…

Nicht Schönres als den Stab im Wasser zu sehn und den Vogel oben,
Der seinen Flug überlegt, und unten die Fische im Schwarm,

Gefärbt, geformt, in die Welt gekommen mit einer Sendung von Licht,
Und den Umkreis zu sehn, das Geviert eines Felds, das Tausendeck meines Lands
Und das Kleid, das du angetan hast. Und dein Kleid, glockig und blau!

Schönes Blau, in dem die Pfauen spazieren und sich verneigen,
Blau der Fernen, der Zonen des Glücks mit den Wettern für mein Gefühl,
Blauer Zufall am Horizont! Und meine begeisterten Augen
Weiten sich wieder und blinken und brennen sich wund.

Schöne Sonne, der vom Staub noch die größte Bewundrung gebührt,
Drum werde ich nicht wegen dem Mond und den Sternen und nicht,
Weil die Nacht mit Kometen prahlt und in mir einen Narren sucht,
Sondern deinetwegen und bald endlos und wie um nichts sonst
Klage führen über den unabwendbaren Verlust meiner Augen.

Maximiliano Martínez - Sol Radiante (2012)

Maximiliano Martínez – Sol Radiante (2012)

Al Sol

Más hermoso que la eminente Luna y su ilustre luz
Más hermoso que las estrellas, reconocidos emblemas de la noche
Mucho más hermoso que la centelleante aparición de un cometa
Y designado a ser mucho más bello que cualquier otro astro
Porque, cada día, tu vida y la mía penden de él: es el Sol.

Hermoso Sol, que nace, su trabajo no ha olvidado,
Y culmina con singular belleza en verano, cuando el día
Se disipa en la costa, y refleja sin fuerzas a través de tus ojos
Las velas, hasta que tú, extenuado, repliegues la última.

Sin el Sol, incluso el arte se pone de nuevo el velo,
Ya no te presentas ante mí, y el mar y la arena,
Azotados bajo la sombra, se refugian bajo mis párpados.

Hermosa luz, que nos mantiene calientes, nos guarda y protege
maravillosamente: ¡Haz que vuelva a ver y que vuelva a verte!

No hay nada más hermoso bajo el Sol que estar bajo el Sol…

Nada más hermoso que ver la rama en el agua y el pájaro encima
Meditando su vuelo, y, debajo, un banco de peces,

Teñido, moldeado, venido al mundo con un plan de luz,
Y ver las cercanías, el cuadrado de un sembradío, los miles de vértices de mi tierra
Y el vestido que te has puesto ¡Y tu vestido acampado y azul!

Hermoso azul, por el que los pavos reales pasean y hacen reverencias.
Lejano azul, de zonas de fortunio con climas idóneos para mí,
¡Azulada casualidad en el horizonte! Y mis entusiasmados ojos
Se ensanchan de nuevo, y parpadean y se queman, doloridos.

Hermoso Sol, al que el polvo le debe aún la mayor admiración,
A causa de ello, no por la Luna, ni por las estrellas, ni
Porque la noche se jacte con cometas y trate de atontarme,
Sino por ti, pronto y sin cesar, y como si no hubiera nada más,
presentaré mi lamento por la inevitable pérdida de mis ojos.

Doug Poplett - Puesta de sol en Benajarafe

Doug Poplett – Puesta de sol en Benajarafe (2009)

Anrufung des Großen Bären, 1956.
Versión de R.M.B.
Pueden escuchar a la misma autora recitando su poema pinchando en este enlace, publicado en su audiolibro “Erklär mir, Liebe: Gedichte 1948 bis 1957” (1957).
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Robert Frost: Estrellas (Stars)

National Geographic

National Geographic – NASA

STARS

How countlessly they congregate
O’er our tumultuous snow,
Which flows in shapes as tall as trees
When wintry winds do blow!–

As if with keenness for our fate,
Our faltering few steps on
To white rest, and a place of rest
Invisible at dawn,–

And yet with neither love nor hate,
Those stars like some snow-white
Minerva’s snow-white marble eyes
Without the gift of sight.

ESTRELLAS

Cuán incontablemente se congregan
sobre la nieve nuestra, abundante,
que se eleva como la forma alta de los árboles
cuando soplan los vientos invernales.

Como si con fervor por nuestro sino,
nuestros dudosos, escasos pasos que avanzan
hacia el blanco descanso, y un lugar de descanso
invisible al amanecer,

y sin amor, tampoco odio, en cambio,
esas estrellas como el blanco nieve
de los ojos de mármol de Minerva,
níveos, sin el regalo de la vista.

De A boys's Will (1915). 
Traducción de E.M.

Philip Larkin: Alborada (Aubade)

AUBADE

I work all day, and get half-drunk at night.
Waking at four to soundless dark, I stare.
In time the curtain-edges will grow light.
Till then I see what’s really always there:
Unresting death, a whole day nearer now,
Making all thought impossible but how
And where and when I shall myself die.
Arid interrogation: yet the dread
Of dying, and being dead,
Flashes afresh to hold and horrify.

The mind blanks at the glare. Not in remorse
—The good not done, the love not given, time
Torn off unused—nor wretchedly because
An only life can take so long to climb
Clear of its wrong beginnings, and may never;
But at the total emptiness for ever,
The sure extinction that we travel to
And shall be lost in always. Not to be here,
Not to be anywhere,
And soon; nothing more terrible, nothing more true.

This is a special way of being afraid
No trick dispels. Religion used to try,
That vast moth-eaten musical brocade
Created to pretend we never die,
And specious stuff that says No rational being
Can fear a thing it will not feel, not seeing
That this is what we fear—no sight, no sound,
No touch or taste or smell, nothing to think with,
Nothing to love or link with,
The anaesthetic from which none come round.

And so it stays just on the edge of vision,
A small unfocused blur, a standing chill
That slows each impulse down to indecision.
Most things may never happen: this one will,
And realisation of it rages out
In furnace-fear when we are caught without
People or drink. Courage is no good:
It means not scaring others. Being brave
Lets no one off the grave.
Death is no different whined at than withstood.

Slowly light strengthens, and the room takes shape.
It stands plain as a wardrobe, what we know,
Have always known, know that we can’t escape,
Yet can’t accept. One side will have to go.
Meanwhile telephones crouch, getting ready to ring
In locked-up offices, and all the uncaring
Intricate rented world begins to rouse.
The sky is white as clay, with no sun.
Work has to be done.
Postmen like doctors go from house to house.

ALBORADA

Todo el día trabajo y, de noche, estoy bebido.
Despierto al negro mudo, son las cuatro, y observo.
En nada las cortinas serán día en sus filos.
Veo lo que está ahí siempre, hasta entonces, cierto:
incansable, la muerte hoy un día más cerca
volviendo inútil, menos el cómo, toda idea,
y el dónde y cuándo voy, yo mismo, a morir.
Interrogante árido, sin embargo el miedo
de morir y estar muerto
brilla para espantar otra vez, resistir.

La mente, en blanco al alba. No es por sentir la culpa
–el bien no hecho, el amor que no se ofrece, el tiempo
ajado y vuelto estéril– ni tristemente a causa
de que solo una vida larga es para un ascenso
libre de los erróneos inicios, si se alcanza;
mas sí por el eterno vacío que acapara,
la segura extinción donde estamos viajando,
donde nos perderemos siempre. No estar aquí,
ningún lugar sentir,
ya pronto. Nada más terrible, más exacto.

Es la forma especial de vivir el temor
que ningún ardid borra. La religión lo busca,
apolillado y vasto brocado de canción
para fingir que no vamos a morir nunca.
Y ese rollo que dice: “Ningún ser racional
puede temer lo que no siente”, sin hallar
que ése es justo el miedo –sin vista, sin oído,
sin tacto, gusto, olfato, para pensar no hay nada,
para amar o unir, nada.
La anestesia de la que nadie cobra el sentido.

Y permanece al lado justo de la visión,
pequeña incierta mancha, duro frío tenaz
que reduce el impulso hasta la indecisión.
Aunque no ocurran muchas cosas, ésta lo hará,
y su realización se verá propagada
en un miedo infernal cuando ello nos atrapa
sin gente o sin bebida. El valor, inservible:
sólo quiere decir no asustar. Ser valiente
no libra de la muerte.
La muerte no es, con lloros o aguante, dirimible.

Lenta, la luz se expande y el cuarto toma forma.
Simple como un armario, nuestro saber de pie,
lo que siempre supimos: huir no está en la norma,
y aún no lo aceptamos. Uno habrá de ceder.
Los teléfonos, mientras, para sonar se ciñen
en oficinas bajo llave, y el insensible
alquilado y complejo mundo va a despertar.
El cielo, sin el sol, como la arcilla blanco.
Hay que hacer el trabajo.
Carteros cual doctores de casa en casa van.

De Times Literary Supplement, 1977.
Versión de E.M.