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Annette von Droste-Hülshoff : El niño en el pantano (Der Knabe im Moor)

Cuando hablamos de romanticismo alemán, probablemente, lo primero que se nos venga a la cabeza sean las figuras de J.W. von Goethe, o F. Schiller. Pero en la época dorada de la literatura alemana participaron muchos otros importantes escritores, como Annete von Droste-Hülshoff.

La obra aquí traducida de esta magnífica escritora es una balada, con cierto toque místico y terrorífico, perteneciente a dicho periodo. Los temas de la balada, frecuentes en muchas de sus obras, son la melancolía, la naturaleza y la relación del ser humano con ésta. Es, sin lugar a dudas, el poema más famoso e influyente de Annette, y ha sido ampliamente adaptado a distintos formatos como el teatro, el cine o la música.

Aquí les facilitamos varios enlaces que hemos destacado: el del poema recitado por Fritz Stavenhagen; el de un corto adaptado por Annette Kölling, que puede ayudarnos a comprender la balada, y el de una versión musical de  Sturmpercht.


Annette Droste-Hülshoff

Der Knabe im Moor

O schaurig ist’s übers Moor zu gehn,
Wenn es wimmelt vom Heiderauche,
Sich wie Phantome die Dünste drehn
Und die Ranke häkelt am Strauche,
Unter jedem Tritte ein Quellchen springt,
Wenn aus der Spalte es zischt und singt,
O schaurig ist’s übers Moor zu gehn,
Wenn das Röhricht knistert im Hauche!

Fest hält die Fibel das zitternde Kind
Und rennt, als ob man es jage;
Hohl über die Fläche sauset der Wind –
Was raschelt drüben am Hage?
Das ist der gespenstische Gräberknecht,
Der dem Meister die besten Torfe verzecht;
Hu, hu, es bricht wie ein irres Rind!
Hinducket das Knäblein zage.

Vom Ufer starret Gestumpf hervor,
Unheimlich nicket die Föhre,
Der Knabe rennt, gespannt das Ohr,
Durch Riesenhalme wie Speere;
Und wie es rieselt und knittert darin!
Das ist die unselige Spinnerin,
Das ist die gebannte Spinnlenor’,
Die den Haspel dreht im Geröhre!

Voran, voran! nur immer im Lauf,
Voran, als woll’ es ihn holen!
Vor seinem Fuße brodelt es auf,
Es pfeift ihm unter den Sohlen
Wie eine gespenstige Melodei;
Das ist der Geigemann ungetreu,
Das ist der diebische Fiedler Knauf,
Der den Hochzeitheller gestohlen!

Da birst das Moor, ein Seufzer geht
Hervor aus der klaffenden Höhle;
Weh, weh, da ruft die verdammte Margret:
“Ho, ho, meine arme Seele!”
Der Knabe springt wie ein wundes Reh;
Wär’ nicht Schutzengel in seiner Näh’,
Seine bleichenden Knöchelchen fände spät
Ein Gräber im Moorgeschwele.

Da mählich gründet der Boden sich,
Und drüben, neben der Weide,
Die Lampe flimmert so heimatlich,
Der Knabe steht an der Scheide.
Tief atmet er auf, zum Moor zurück
Noch immer wirft er den scheuen Blick:
Ja, im Geröhre war’s fürchterlich,
O schaurig war’s in der Heide!

Moortmpel

El niño en el pantano

Oh, temible es andar por el pantano,
cuando pulula el humo del brezal1,
como fantasmas se retuerce el vaho
y el zarcillo se enreda en el matorral,
con cada paso mana agua del suelo,
cuando ésta silba y canta desde el hueco.
¡Oh, temible es andar por el pantano,
cuando cruje con el viento el cañaveral!

Temblando, el niño agarra la cartilla,
corre, como del cazador la presa;
vacía sopla sobre el llano la brisa,
¿qué cruje allá enfrente entre la maleza?
¡Es el fantasmal siervo del cavador,
quien roba la mejor turba a su señor!
¡Uh, uh, viene como res enfurecida!
Agazapado, el pequeño se aterra.

¡En la orilla se ven tocones a lo lejos,
y con lobreguez el pino se agita,
el chico corre, con oído tenso,
a través de hierbas altas como picas;
cómo cae por ahí y se chafa!
¡Esa es la hilandera desdichada,
es la cautiva hilandera, Leo,
que el rodillo gira en la caña erguida!

¡Adelante, adelante! ¡Siempre aprisa!
¡Como si capturarlo quisieran!
Salen borbotones por donde pisa,
y algo sisea bajo las suelas,
como una melodía fantasmal;
¡ese es el violinista desleal,
Knauf, el hurtador rascatripas,
quien en las bodas todo se lleva!

Aquí se agrieta el pantano, y se agita
un lamento en la cavidad ancha;
¡Ay, ay! Es la maldita Margarita2,
grita: ¡oh, oh, mi alma desdichada!
El niño salta como corzo herido;
si no hubiera el ángel3 aparecido,
hallaría sus tibias desvaídas
un cavador en la tierra alterada.

Poco a poco, se vuelve firme el suelo,
entonces, junto al sauce, allá enfrente,
tan familiar brilla la luz del fuego,
y el chico en el lindero se detiene.
Toma profundo aire y echa al pantano
una mirada atrás, aún asustado.
¡Sí, el andar por el brezal fue horrendo;
oh,  temible fue en la landa finalmente!

 
(1) N.T.: Hace referencia al fuego fatuo.
(2) N.T.: Se trata, al igual que el cavador y el violinista, de otro espíritu fantástico al que los niños temían.
(3) N.T.: Hace referencia al ángel de la guarda, ya que Annette era profundamente católica.
De Heidebilder, 1942.
Traducción de R.M.B.
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Rainer Maria Rilke: La trilogía española I (Die spanische Trilogie I)

La personalidad errante de Rainer Maria Rilke le llevó a vivir en más de cincuenta residencias distintas y a realizar numerosos viajes, de los que el de España fue, junto con el de Rusia y Egipto, el que más influencia causó en su obra. Pero, ¿por qué España?

Después de terminar Die Aufzeichnungen des Malte Laurids Brigge (El cuaderno de  Malte Laurids Brigge, 1910) Rilke se sumerje en una profunda crisis creativa y existencial de la que comenzará a liberarse en el Castillo de Duino, Italia, dos años después. Allí empezó a entretejer su obra maestra, Duineser Elegien (Las Elegías del Duino, 1923), la cual no terminaría hasta pasada más de una década. Sin embargo, durante ese periodo también escribió otras obras menos conocidas como la que hoy tratamos.

Rilke llega a España durante el otoño de 1912, atraído principalmente por El Greco y la ciudad Toledo. Rilke descubrió a El Greco en París, en 1908, gracias su amigo el pintor español Ignacio Zuloaga. Rilke encontró en la pintura del Greco los ángeles de sus poemas. Cuando observó la obra Vista de Toledo (El Greco, 1600 aprox.), descubrió la ciudad que conectaba con el mundo de esos ángeles. Estaba convencido de que Toledo supondría la cura de su crisis, y que aquel sería el lugar perfecto para elaborar las Elegías de Duino.

Rilke quedó asombrado con la ciudad: “una ciudad del cielo y de la tierra, pues está realmente en ambos; una ciudad que atraviesa  todo lo existente […], que existe en igual medida para los ojos de los muertos, de los vivos y de los ángeles”. Sin embargo, su producción literaria fue menor de lo que esperaba durante los meses que estuvo allí. Esto le frustró bastante, ya que Rilke es un “poeta otoñal”, pues solía encontrar la inspiración para escribir durante dicha estación. Decide entonces conocer Córdoba y Sevilla, pero no es hasta que llega a Ronda, en diciembre de 1912, cuando encuentra en esa histórica ciudad malagueña “su Toledo”.

La Trilogía Española se comenzó a escribir en Ronda, en enero de 1913, y pertenece a la poco conocida obra Gedichte an die Nacht (Poemas a la noche, 1913). Consta de tres poemas en los que el poeta, a modo de plegaria,  actúa como puente entre la realidad que está observando y el lector. El poema no sólo nos trasmite la belleza del lugar, pues también nos conecta con su mundo interior, una conexión entre el mundo visible y el mundo invisible, un mundo más hermético que sólo podemos alcanzar a través del lenguaje de las palabras.

La Trilogía Española, de la que hoy sólo presentaremos la primera parte, se relaciona por su estilo con las Elegías de Duino. Pero, además de ser un claro nexo de conexión con las Elegías, este poema puede representar un importante salto en la evolución de su obra hacia un estilo aún más simbolista. El poeta suplica incansablemente la unión de su interior-invisible con lo exterior-visible en un sólo Ser, y además destapa la soledad que sufre causada por lo desconocido.

535px-El_Greco_View_of_Toledo

 

Die spanische Trilogie

I

Aus dieser Wolke, siehe: die den Stern
so wild verdeckt, der eben war – (und mir),
aus diesem Bergland drüben, das jetzt Nacht,
Nachtwinde hat für eine Zeit – (und mir),
aus diesem Fluss im Talgrund, den den Schein
zerrissner Himmels-Lichtung fängt – (und mir);
aus mir und alledem ein einzig Ding
zu machen, Herr: aus mir und dem Gefühl,
mit dem die Herde, eingekehrt im Pferch,
das große dunkle Nichtmehrsein der Welt
ausatmend hinnimmt -, mir und jedem Licht
im Finstersein der vielen Häuser, Herr:
ein Ding zu machen; aus den Fremden, denn
nicht Einen kenn ich, Herr, und mir und mir
ein Ding zu machen; aus den Schlafenden,
den fremden alten Männern im Hospiz,
die wichtig in den Betten husten, aus
schlaftrunkenen Kindern an so fremder Brust,
aus vielen Ungenaun und immer mir,
aus nichts als mir und dem, was ich nicht kenn,
das Ding zu machen, Herr Herr Herr, das Ding,
das welthaft-irdisch wie ein Meteor
in seiner Schwere nur die Summe Flugs
zusammennimmt: nichts wiegend als die Ankunft.

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La Trilogía Española

I

De esa nube, mirad, cómo oculta ferozmente
la estrella que justo ahí estaba – (y a mí).
De esa serranía de allá, cómo el viento nocturno,
en la noche, la toma por un instante – (y a mí).
De ese río en la vega del valle, cómo apresa
la luz de los claros del cielo rasgado – (y a mí).
Para hacer de mí, y de todo esto, una sola cosa,
Señor: de mí y de la sensación con la que el
rebaño, vuelto al redil, acepta expectante
ese gran, oscuro desvanecer del mundo -,
de mí y de cada luz en la lobreguez de las casas,
Señor: para hacer una cosa; de los extraños, de los
que a ninguno conozco, y de mí, señor, de mí,
para hacer una cosa; de los durmientes y
desconocidos ancianos en el hospicio, que
engreídamente tosen en sus camas, de los
soñolientos niños en tan desconocidos pechos,
de tanto desconocimiento, y siempre de mí,
tan sólo de mí y de eso que no conozco,
para hacer esa cosa, Señor, Señor, Señor,
esa cosa, a la vez cósmica y terrenal,
como un meteoro, que reúne en su
dimensión la suma de sus vuelos,
sin considerar nada excepto la llegada.

Gedichte an die Nacht (Poemas a la Noche), 1913. 
Traducción de R.M.B.

Rainer Maria Rilke: Ofrenda (Opfer)

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OPFER

O wie blüht mein Leib aus jeder Ader
duftender, seitdem ich dich erkenn;
sieh, ich gehe schlanker und gerader,
und du wartest nur – : wer bist du denn?

Sieh: ich fühle, wie ich mich entferne,
wie ich Altes, Blatt um Blatt, verlier.
Nur dein Lächeln steht wie lauter Sterne
über dir und bald auch über mir.

Alles was durch meine Kinderjahre
namenlos noch und wie Wasser glänzt,
will ich nach dir nennen am Altare,
der entzündet ist von deinem Haare
und mit deinen Brüsten leicht bekränzt.

Rilke01

OFRENDA

Oh, cómo florece mi cuerpo, por cada vena,
más fragante desde que te reconozco.
Mirad, yo camino más esbelto y erguido,
y tú, tan sólo esperas. ¿Quién eres tú, entonces?

Mirad, yo siento cómo me marcho,
cómo pierdo, hoja tras hoja, lo senil.
Sólo tu sonrisa persiste, cual puro astro,
sobre ti, y pronto, también, sobre mí.

Por todo aquello que, durante mi infancia,
infinito aún, como agua resplandece,
quiero yo llamarte ante el altar,
que encendido está de tus cabellos,
y con tus senos sencillamente enguirnaldado.

De Neue Gedichte, 1907.
Traducción de R. M. B.