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Stéphane Mallarmé: Brisa marina (Brise Marine)

Obra de Joaquín Sorolla

Obra de Joaquín Sorolla

BRISE MARINE

La chair est triste, hélas ! et j’ai lu tous les livres.
Fuir ! là-bas fuir ! Je sens que des oiseaux sont ivres
D’être parmi l’écume inconnue et les cieux!
Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux
Ne retiendra ce cœur qui dans la mer se trempe
Ô nuits ! ni la clarté déserte de ma lampe
Sur le vide papier que la blancheur défend
Et ni la jeune femme allaitant son enfant.
Je partirai ! Steamer balançant ta mâture,
Lève l’ancre pour une exotique nature!
Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,
Croit encore à l’adieu suprême des mouchoirs!
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages
Sont-ils de ceux qu’un vent penche sur les naufrages
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots…
Mais, ô mon cœur, entends le chant des matelots!

BRISA MARINA

NNLa carne es triste, sí, y yo he leído ya todos los libros. Huir, huir sin más, pues siento que los pájaros van ebrios de estar entre los cielos y la espuma. Nada, ni los jardines viejos reflejados por los ojos, retendrá un corazón mojado ya en el agua, oh noche, ni la claridad desierta de mi lámpara sobre un papel vacío que defiende su blancura, ni la joven muchacha que amamanta a su bebé. ¡Me marcharé! ¡Mueve tu mástil, nave, leva tus anclas hacia un paraje exótico! ¡El aburrimiento, por esperanzas crueles desolado, cree aún en el supremo adiós de los pañuelos! Y pues, tal vez, los mástiles invitan las tormentas, son ellos los que el viento inclina hacia los náufragos perdidos, sin mástiles, sin mástiles, sin fértiles islotes… Mas oye, corazón, ¡escucha el canto de los marineros!

De Brise Marine (1865).
Versión en prosa de Juan Fernández Rivero.
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Claire Kageyama-Ramakrishnan: El peso de los nombres (The Weight of Names)

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THE WEIGHT OF NAMES

The night my cousin killed himself
the women in our family would not touch the phone.

All I could think of were the collapsed veins

on his hands, the goatee the morticians shaved off,
the faint stitches they sewed under his neck.

It was dawn when planes streaked across the horizon.

Sirens blared down Sepulveda as if to bid my cousin
farewell. My grandfather sat and said—

He would walk above the clouds

up to the dead… Today I understand
the women’s fears and superstitions

about the dead calling them back—

about my cousin, the only son
who was supposed to carry out

my grandfather’s name.

 HOKUSAI NECK

EL PESO DE LOS NOMBRES

La noche en que se suicidó mi primo
las mujeres de nuestra familia no tocaron el teléfono.

Lo único en lo que podía pensar era en las venas hinchadas

de sus manos, en la perilla que afeitaron los amortajadores,
en los imperceptibles puntos que le dieron bajo el cuello.

Estaba amaneciendo cuando los aviones pasaron atravesando el horizonte.

La sirenas atronaban en Sepúlveda como ofreciéndole a mi primo
una despedida. Mi abuelo se sentó y dijo:

caminará sobre las nubes,

hacia los muertos… Hoy entiendo
las supersticiones de las mujeres, su miedo

a que los muertos devolvieran la llamada

y a mi primo, el único hijo
a quien correspondía el deber de llevar

el apellido de mi abuelo.

De Bear, Diamonds and Crane
Versión de J.F.R.
Dibujo de Hokusai.