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Guido Gozzano: Abuelo (Nonno)

La Via del rifugio es resultado de una rígida selección empezada por el mismo autor en 1905. En ella se cuentan veinticinco poemas en los que destacan momentos de vida cotidiana relatados con objetos cargados de significado y de memoria. El turinés Guido Gozzano, recorriendo al artificio de la ironía, huye de lo que se considera una mera celebración de la historia y la sustituye con una nítida percepción de la realidad. El poema IV de “I Sonetti del ritorno” inaugura una meditación sobre el tiempo y la vida, sin dejar apartados el sentido de nostalgia y de nihilismo.

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I SONETTI DEL RITORNO

IV

Nonno, l’argento della tua canizie
rifulge nella luce dei sentieri:
passi tra i fichi, tra i susini e i peri
con nelle mani un cesto di primizie:

«Le piogge di Settembre già propizie
gonfian sul ramo fichi bianchi e neri,
susine claudie… A chi lavori e speri
Gesù concede tutte le delizie!»

Dopo vent’anni, oggi, nel salotto
rivivo col profumo di mentastro
e di cotogna tutto ciò che fu.

Mi specchio ancora nello specchio rotto,
rivedo i finti frutti d’alabastro…
Ma tu sei morto e non c’è più Gesù.

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LOS SONETOS DEL RETORNO

IV

nnnnnAbuelo, el argénteo color de tu canicie reluce en el fulgor de los senderos: recorres los arboles de  higos, peregrinas por los ciruelos y atraviesas los perales llevando entre las manos una canasta de frutas y con tu voz vas llenando: «Las propicias lluvias de Septiembre inflan en la rama higos blancos y negros, ciruelas claudias… ¡A los que laboran y perseveran Jesús confiere todas las delicias!». Veinte años después, ahora, sentado en el canapé, revivo con la fragancia del mentastro y del membrillo todo lo que fue. Sigo mirando aún el espejo roto, vuelvo a otear la simulada fruta del alabastro… Pero tú has muerto y ya no está Jesús.

De La Via del rifugio, 1907.
Versión de F. C.
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Alda Merini: Era yo un pájaro (Io ero un uccello)

De clara inspiración francesa, la presencia de Baudelaire en este poema (extraído de la recopilación “La Terra Santa” de 1983) no se presenta únicamente aludiendo al aéreo animal, el albatros, sino en el evidente paralelismo existente entre los dos escritores cuya libertad reside en su escritura y en el albedrío de su pluma. Sin embargo, aquí, la milanesa Alda Merini quiere confesarnos sus sensaciones, sincerarse sobre lo ocurrido después de haberle sido diagnosticada su enfermedad y aliviarse con la certidumbre de que seguirá escribiendo y, así, viviendo.

retrato alda merini

IO ERO UN UCCELLO

Io ero un uccello
dal bianco ventre gentile,
qualcuno mi ha tagliato la gola
per riderci sopra
non so.
Io ero un albatro grande
e volteggiavo sui mari.
Qualcuno ha fermato il mio viaggio,
senza nessuna carità di suono.
Ma anche distesa per terra
io canto ora per te
le mie canzoni d’amore.
albatros alda merini
ERA YO UN PÁJARO
n
Era yo un pájaro
de blanco vientre gentil,
alguien me cortó la garganta
para reirse
no sé.
Era yo un gran albatros
que planeaba sobre los mares.
Alguien detuvo mi viaje,
sin caridad de sonido ninguna.
Pero incluso tumbada en el suelo
canto ahora para ti
canciones de amor.

 

De La Terra Santa, 1983.
Versión de F. C.

Giuseppe Ungaretti: Nocturno (Nocturne)

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NOCTURNE

volubilité des lumières au parcours
de ce flâneur

le ciel est perdu sous un air
de langueurs

or aux rameaux noirs pousse le printemps

à cette heure seul le poète l’entend

et le poète se soulève sous
le même effort d’éclat et de
communion

il passe discret parmi les immeubles clos

car son heure de veillée est de silence partout

il neige sur sa ville quittée

il regarde la candeur des campagnes se perdre
en langueurs

aucune violence ne dépasse celle qui prend un aspect
de froid et de mystere

seul au poète est accordé le martyre de s’a-
percevoir de l’ironie de Dieu

 

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NOCTURNO

locuacidad de las luces en el trayecto
de este caminante

el cielo está perdido bajo un aspecto
lánguido

oro en las ramas negras florece la primavera

a esta hora solo el poeta lo oye

y el poeta se yergue bajo
el mismo esfuerzo de esplendor y de
comunión

pasa discreto entre los inmuebles cerrados

ya que su hora velada es de silencio en todas partes

nieva sobre su abandonada ciudad

mira el candor de los campos perdidos
en desaliento

ninguna violencia supera a la que toma un aspecto
gélido y misterioso

solo en el poeta está acordado el martirio de
percibir la ironía de Dios

 

De La Guerre en Derniers jours, 1919.
Versión de A. F.