Archivo de la etiqueta: letteratura

Alida Airaghi: Poemas de “Un diverso lontano”

n

Dove saremo, caro, dove saremo
quando non ci saremo
più?
In qualche pensiero che abbiamo pensato
di noi, in una carezza sospesa
a mezza mano:
e in questa attesa
di un poi, di un diverso lontano.

***

¿Dónde estaremos, querido, dónde estaremos
cuando no estemos
ya?
En algún pensamiento que creemos
de nosotros, en una caricia suspendida
a media mano:
y en esta espera
de un después, de un diferente lejano.

5870155_11-Expresionismo_abstracto__R

Expresionismo abstracto – Cris Acqua

 

E’ nel tuo silenzio che mi ascolto,
nel tuo raccolto tacere; voce di allora
ricomposta a memoria. E’ nel tuo non esserci
che io ci sono; e sfogo i miei minuti,
i mesi, e prego che tu sia – ancora,
e ancora – in qualche luogo, e sappia
pronunciare il mio nome, ripeta a chissà chi
la nostra storia, e chissà come.

***

Es en tu silencio que me escucho,
en tu recogido acallar; voz de entonces
recompuesta de memoria. Es en tu no estar
que yo estoy; desahogo mis minutos,
los meses, y rezo que tú estés – aún,
y todavía- en algún lugar, que sepas
mencionar mi nombre, que repitas a quién sabe quién
nuestra historia, y quién sabe cómo.

gustav-klimt-water-snakes-ii

Serpientes de agua II – Gustav Klimt

Se ti tocco i capelli
è per trattenerti nel tuo corpo,
nei tuoi confini stretti
di pelle, sotto le dita
che mi tremano.
Vorrei fermarti ancora:
in questo preciso momento,
con questo gesto che implora.

***

Si te toco el pelo
es para apresarte en tu cuerpo,
en los confines estrechos
de tu piel, bajo mis dedos
temblorosos.
Quisiera sujetarte aún:
en este preciso instante,
con este gesto que implora.

De Un diverso lontano, 2003.
Traducción de F.C.
Anuncios

Cesare Pavese: Carta última a Pierina (Ultima Lettera a Pierina)

.Cesare Pavese, autor turinés nacido en 1908, decidió acabar con su vida el 27 de agosto de 1950. Poco antes de suicidarse, redactó esta carta a Pierina, seudónimo de la última de sus muchas amantes Romilda Bollati, bailarina de Saint Pierre. Fue la última que escribió.

PAVESE1

ULTIMA LETTERA A PIERINA
Bocca di Magra, Agosto 1950
      Cara Pierina, ho finito per darti questo dispiacere, o questa seccatura, ma credi non potevo far altro. Il motivo immediato è il disagio di questa rincorsa dove, non ballando e non guidando, resto sempre perdente, ma c’è una ragione più vera. Io sono, come si dice, alla fine della candela. Pierina, vorrei essere tuo fratello — prima di tutto perché così ci sarebbe tra noi un legame non futile, e poi perché tu mi potessi ascoltare e credere con fiducia. Se mi sono innamorato di te non è soltanto perché, come si dice, ti desiderassi, ma perché tu sei della mia stessa levatura, e ti muovi e parli come, da uomo, farei io se, invece d’imparare a scrivere, avessi avuto il tempo d’imparare a stare al mondo. Del resto, c’è la stessa eleganza e sicurezza in quello ch’io ho scritto e nelle tue giornate. So quindi a chi parlo.
     Ma tu, per quanto inaridita e quasi cinica, non sei alla fine della candela come me. Tu sei giovane, incredibilmente giovane, sei quello ch’ero io a ventott’anni quando, risoluto di uccidermi per non so che delusione, non lo feci — ero curioso dell’indomani, curioso di me stesso — la vita mi era parsa orribile ma trovavo ancora interessante me stesso. Ora è inverso: so che la vita è stupenda ma che io ne son tagliato fuori, per merito tutto mio, e che questa è una futile tragedia, come avere il diabete o il cancro dei fumatori.
     Posso dirti, amore, che non mi sono mai svegliato con una donna mia al fianco, che chi ho amato non mi ha mai preso sul serio, e che ignoro lo sguardo di riconoscenza che una donna rivolge a un uomo? E ricordarti che, per via del lavoro che ho fatto, ho avuto i nervi sempre tesi e la fantasia pronta e precisa, e il gusto delle confidenze altrui? E che sono al mondo da quarantadue anni? Non si può bruciare la candela dalle due parti — nel mio caso l’ho bruciata tutta da una parte sola e la cenere sono i libri che ho scritto. Tutto questo te lo dico non per impietosirti — so che cosa vale la pietà, in questi casi — ma per chiarezza, perchè tu non creda che quando avevo il broncio lo facessi per sport o per rendermi interessante. Sono ormai aldilà della politica. L’amore è come la grazia di Dio — l’astuzia non serve. Quanto a me, ti voglio bene, Pierina, ti voglio un falò di bene. Chiamiamolo l’ultimo guizzo della candela. Non so se ci vedremo ancora. Io lo vorrei — in fondo non voglio che questo — ma mi chiedo sovente che cosa ti consiglierei se fossi tuo fratello. Purtroppo non lo sono. Amore.
     Cesare Pavese 
cesare pavese

CARTA ÚLTIMA A PIERINA

Bocca di Magra, agosto 1950

     Querida Pierina, he acabado causándote esta aflicción, o esta amargura, pero créeme no podía cumplir de otra forma. La razón inmediata es la inquietud de esta carrera en la que, sin bailar ni conducir, acabo perdedor, pero hay un motivo aún más cierto. Yo estoy, como se dice, al final de la vela.

     Pierina, quisiera ser tu hermano, -primero porque de esa manera no habría una relación frívola entre nosotros, y además para que tú pudieses escucharme y creerme con confianza. Si me he enamorado de ti no es, como se dice, porque te desease sino porque tú estás hecha con mi misma levadura, actúas y hablas como haría yo, en cuanto hombre, si en vez de haber aprendido a escribir, hubiese tenido tiempo para aprender a estar en el mundo. En realidad, en lo que yo he escrito y en tus días cohabitan la misma elegancia y seguridad. Sé, por lo tanto, con quien hablo.

     Sin embargo tú, por árida y cínica que seas, no estás al final de la vela como yo. Tú eres joven, increíblemente joven, eres como yo a los veintiocho años cuando, decidido a matarme por no sé qué decepción, no lo hice –tenía curiosidad por el mañana y por mí mismo- la vida me había parecido horrorosa pero aún así seguía teniendo interés en mí mismo.

     Ahora es todo lo contrario: sé que la vida es preciosa pero yo ya no estoy en ella, todo gracias a mí, y que esta es una fútil tragedia, al igual que tener la diabetes o el cáncer de los fumadores. ¿Puedo confesarte, amor, que nunca me desperté con una mujer a mi lado que sintiese mía, que ninguna de las que amé me tomó en serio, y que ignoro la mirada de agradecimiento que dirige una mujer a su hombre? Y, ¿recordarte que, a causa de mi trabajo, siempre tuve los nervios tensos y la imaginación clara y preparada, y el gusto de ganarme la confianzas de los demás? Y, ¿que llevo cuarenta y dos años en el mundo?

     La vela no puede quemarse por ambas partes –en mi caso la quemé entera por un solo lado y su ceniza son los libros que he escrito. No te digo todo eso para suscitarte piedad –sé cuanto esta significa, en tales circunstancias- sino para clarificar, para que no creas que cuando me enfurruñaba fuera por diversión o para mostrarme intrigante. Yo ya estoy más allá de la política. El amor es como la gracia de Dios, no nos sirve la astucia.

     En cuanto a mí, te quiero, Pierina. Te quiero como una hoguera. Llamémoslo el último esguince de la vela. No sé si volveremos a vernos. A mí me gustaría – en verdad no anhelo otra cosa- sin embargo muy a menudo me pregunto qué te aconsejaría si fuera tu hermano. Lástima que no lo soy. Amor.

     Cesare Pavese

Nota de suicidio del autor, Cesare Pavese

Nota de suicidio del autor, Cesare Pavese

Agosto de 1950. 
Versión de F. C.

Eugenio Montale: La anguila (L’anguilla)

principale-montale-casa

L’ANGUILLA

L’anguilla, la sirena
dei mari freddi che lascia il Baltico
per giungere ai nostri mari,
ai nostri estuari, ai fiumi
che risale in profondo, sotto la piena avversa,
di ramo in ramo e poi
di capello in capello, assottigliati,
sempre più addentro, sempre più nel cuore
del macigno, filtrando
tra gorielli di melma finché un giorno
una luce scoccata dai castagni
ne accende il guizzo in pozze d’acquamorta,
nei fossi che declinano
dai balzi d’Appennino alla Romagna;
l’anguilla, torcia, frusta,
freccia d’Amore in terra
che solo i nostri botri o i disseccati
ruscelli pirenaici riconducono
a paradisi di fecondazione;
l’anima verde che cerca
vita là dove solo
morde l’arsura e la desolazione,
la scintilla che dice
tutto comincia quando tutto pare
incarbonirsi, bronco seppellito;
l’iride breve, gemella
di quella che incastonano i tuoi cigli
e fai brillare intatta in mezzo ai figli
dell’uomo, immersi nel tuo fango, puoi tu
non crederla sorella?

Montale1

LA ANGUILA

Anguila,
sirena de los fríos mares que al Báltico arrincona,
a nuestros piélagos se arrima
y en nuestros ríos y estuarios arriba,
vuelve de la profundidad
bajo la funesta riada,
decreciente,
de rama en rama,
de cabello en cabello,
se adentra, penetra las entrañas de la piedra
rezuma entre los limos y las briznas de agua turbia,
hasta que un día el fulgor que lanzan los castaños
su esguince alumbra en charcos de agua muerta,
en fosos que de los Apeninos nacen y en la Romagna mueren;

anguila, látigo y antorcha,
flecha de amor terrestre,
los álveos pirenaicos
y los yermos riachuelos
la conducen tan solo a paraísos de fecundación;
alma verde que vida busca en donde
zahieren la sequía y la desolación;

bronquio inhumado,
rayo que proclama
todo tiene su inicio
cuando todo se apaga,
efímera pupila, gemela
de aquella que engastan tus pestañas
y a la que dejas vislumbrar, intacta,
las hazañas del hombre
en el barro sepultadas, ¿acaso puedes
no pensarla hermana?

De La bufera e altro, 1956.
Versión de F.C.