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Giuseppe Ungaretti: Nocturno (Nocturne)

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NOCTURNE

volubilité des lumières au parcours
de ce flâneur

le ciel est perdu sous un air
de langueurs

or aux rameaux noirs pousse le printemps

à cette heure seul le poète l’entend

et le poète se soulève sous
le même effort d’éclat et de
communion

il passe discret parmi les immeubles clos

car son heure de veillée est de silence partout

il neige sur sa ville quittée

il regarde la candeur des campagnes se perdre
en langueurs

aucune violence ne dépasse celle qui prend un aspect
de froid et de mystere

seul au poète est accordé le martyre de s’a-
percevoir de l’ironie de Dieu

 

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NOCTURNO

locuacidad de las luces en el trayecto
de este caminante

el cielo está perdido bajo un aspecto
lánguido

oro en las ramas negras florece la primavera

a esta hora solo el poeta lo oye

y el poeta se yergue bajo
el mismo esfuerzo de esplendor y de
comunión

pasa discreto entre los inmuebles cerrados

ya que su hora velada es de silencio en todas partes

nieva sobre su abandonada ciudad

mira el candor de los campos perdidos
en desaliento

ninguna violencia supera a la que toma un aspecto
gélido y misterioso

solo en el poeta está acordado el martirio de
percibir la ironía de Dios

 

De La Guerre en Derniers jours, 1919.
Versión de A. F.

Giuseppe Ungaretti: Secreto del poeta (Segreto del poeta)

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SEGRETO DEL POETA

Solo ho amica la notte.
Sempre potrò trascorrere con essa
D’attimo in attimo, non ore vane;
Ma tempo cui il mio palpito trasmetto
Come m’aggrada, senza mai distrarmene.

 Avviene quando sento,
Mentre riprende a distaccarsi da ombre,
La speranza immutabile
In me che fuoco nuovamente scova
E nel silenzio restituendo va,
A gesti tuoi terreni
Talmente amati che immortali parvero,
Luce.

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SECRETO DEL POETA

Sólo tengo amiga la noche.
Siempre podré transcurrir con ella
de instante en instante, no horas vanas;
sino tiempo que a mi pálpito transmito
como se me sugiere, sin nunca distraerme.

Aviene cuando siento,
mientras comienza a desprenderse de las sombras,
la esperanza inmutable
en mí que descubre el fuego nuevamente
y en el silencio se va restableciendo,
hacia tus gestos terrenales
tan amados que inmortales parecieron,
luz.

De La Terra Promessa. Frammenti 1935-1953
Versión de A. F.

Eugenio Montale: La anguila (L’anguilla)

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L’ANGUILLA

L’anguilla, la sirena
dei mari freddi che lascia il Baltico
per giungere ai nostri mari,
ai nostri estuari, ai fiumi
che risale in profondo, sotto la piena avversa,
di ramo in ramo e poi
di capello in capello, assottigliati,
sempre più addentro, sempre più nel cuore
del macigno, filtrando
tra gorielli di melma finché un giorno
una luce scoccata dai castagni
ne accende il guizzo in pozze d’acquamorta,
nei fossi che declinano
dai balzi d’Appennino alla Romagna;
l’anguilla, torcia, frusta,
freccia d’Amore in terra
che solo i nostri botri o i disseccati
ruscelli pirenaici riconducono
a paradisi di fecondazione;
l’anima verde che cerca
vita là dove solo
morde l’arsura e la desolazione,
la scintilla che dice
tutto comincia quando tutto pare
incarbonirsi, bronco seppellito;
l’iride breve, gemella
di quella che incastonano i tuoi cigli
e fai brillare intatta in mezzo ai figli
dell’uomo, immersi nel tuo fango, puoi tu
non crederla sorella?

Montale1

LA ANGUILA

Anguila,
sirena de los fríos mares que al Báltico arrincona,
a nuestros piélagos se arrima
y en nuestros ríos y estuarios arriba,
vuelve de la profundidad
bajo la funesta riada,
decreciente,
de rama en rama,
de cabello en cabello,
se adentra, penetra las entrañas de la piedra
rezuma entre los limos y las briznas de agua turbia,
hasta que un día el fulgor que lanzan los castaños
su esguince alumbra en charcos de agua muerta,
en fosos que de los Apeninos nacen y en la Romagna mueren;

anguila, látigo y antorcha,
flecha de amor terrestre,
los álveos pirenaicos
y los yermos riachuelos
la conducen tan solo a paraísos de fecundación;
alma verde que vida busca en donde
zahieren la sequía y la desolación;

bronquio inhumado,
rayo que proclama
todo tiene su inicio
cuando todo se apaga,
efímera pupila, gemela
de aquella que engastan tus pestañas
y a la que dejas vislumbrar, intacta,
las hazañas del hombre
en el barro sepultadas, ¿acaso puedes
no pensarla hermana?

De La bufera e altro, 1956.
Versión de F.C.