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Reem Ghanayem: A veces ningún sonido es tan alto como el de un cuervo al amanecer, punzado por el hambre, derrotado por la tormenta

Sometimes no sound is louder than that of a crow at dawn, pricked by hunger, defeated by the storm

Suddenly,
dawn is thrust deeply inside you
You hurt, scattering wind instruments
You hush, you have the audacity of a swallow
protruding like rocks of women poets
Dust of dawn has slimy murmurs
and surrender to them has the numbness of death
How wonderful you are!
How impossible . . . like metallic shoes

Cuervo Azul, Albrecht Dürer (1512)

A veces ningún sonido es tan alto como el de un cuervo al amanecer, punzado por el hambre, derrotado por la tormenta

De repente,
el amanecer se clava profundamente en ti
Hieres, dispersando las herramientas del viento
Guardas silencio, tienes la audacia de una golondrina
sobresaliendo como la piedra de una mujer poeta.
El polvo del amanecer tiene murmullos viscosos
y rendirse a ellos conlleva el entumecimiento de la muerte.
¡Qué maravillosa eres!
Qué imposible… como unos zapatos de metal.

De Mag, fi Sirat al-Manafi (2002)
Traducción de A.C.B.
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Dalia Taha: Guerra (War)

Llanto por palestina

WAR

There is one moon
in the sky. There is one river
in my forearm.
And Berlin is vast,
godless.

The stranger
I met
there doesn’t know that
the desert
he escaped from
is drowning in whiteness;
the snow is black in
our city
and the gardens slowly die
as they emerge from
the shadow of a child killed
by shrapnel.

As in Gaza,
where every corpse drags a hand
from the rubble
to beckon to God,
everything there
points to
a war
that is over and done with.
The stranger and I
believe in the war’s traces
that heal in
the poem’s sky so
we can forget
the wars of our homeland unfolding
in the pathways
of the body.

The stranger doesn’t know
how much the one who died from a stray bullet
resembles
or doesn’t resemble him.
“Only flies notice
the hero’s death
at the end.”

There, everything
dies slowly,
to become
a river bank.
The stranger and I
used to cross the bridge without
noticing the river
swelling behind us.

On the horizon, the cypresses and balconies
proceed with suicide.
Perhaps
I was going to forget
my hand in his,
and steal
exile.

pietertheelderbruegel_thetriumphofdeath-detail7

GUERRA

Hay una única luna
en el cielo. Hay un único río
en mi antebrazo.
Y Berlín es vasta,
impía.

El desconocido
que encontré
allí no sabe que
el desierto
del que huyó
está ahogándose en blancura;
la nieve es negra en
nuestra ciudad
y los jardines mueren lentamente
como si emergieran de
la sombra de un niño asesinado
por metralla.

Al igual que en Gaza
donde cada cadáver arrastra una mano
desde los escombros
haciendo señas a Dios,
todo lo que hay
apunta
a la guerra,
todo está acabado.
El desconocido y yo
creemos en el rastro de la guerra
que cicatriza en
el cielo del poema así que
no podemos olvidar
las guerras de nuestra tierra abriéndose
en las sendas
de nuestro cuerpo.

El extraño no sabe
cuánto de aquel que muere de una bala perdida
se le asemeja
o no se le asemeja.
“Solo las moscas advierten
la muerte del héroe
al final.”

Ahí todo
muere despacio,
volviéndose
ribera.
El desconocido y yo
solíamos cruzar el puente sin
percatarnos de la crecida
del río a nuestro paso.

En el horizonte los cipreses y las terrazas
continuaban el suicidio.
Quizás,
iba a olvidar
mi mano en la suya
y robar
el exilio.

Extraído de Banipal Nº 45: Writers from Palestine 
Obra pictórica de Javier Sánchez y Pieter Bruegel el Viejo. 
Versión de A. F.

Youssef Rakha: The Crocodiles (Fragmentos 24 y 32)

Blake

24. Today, I’m convinced we were a room no one managed to enter except three lovers. Of them, it’s Moon who figures in memory or imagination, though the last to reach us: the shade for whose sake we left a door ajar. As if the other two got in by mistake. Is it because we never knew from where she came or where she went after it all came to an end? Was it for the sake of the tomboy traits, which were to lead us to covet one woman above all others in our circle? Moon was the closest to us in age and the only poet. Perhaps for her hyper-insubstantiality and her retention—despite the slightness and small size—of a lion’s charisma, perhaps because she was the most changeable and extreme, the one whose behavior it was impossible to predict from one day to the next, we left a door ajar for Moon.

***

32. “Blood” (one of Moon’s first poems): Today, too,/ the vivid red poppies/ open inside clothes,/ unseen by all but you,/ and louder than the swish of speeding cars outside/ Edith Piaf’s voice/ informing me that this pain’s/ your child I never bore.// Why does the music remind me that they’re not roses,/ that their purpose is to prettify the drug,/ that they seem innocent and are evil?// Every month,/ with a joy greater than can be comprehended by your dissection,/ the deception pleases me/ as I moan until you pity me a pain/ that leaves me weak and craving,/and while you lick my tears, within me vicious laughter detonates/ as I kill another/ of your children.

Blake-Hecate

24. Hoy estoy convencido de que éramos una habitación a la que nadie consiguió acceder salvo aquellos tres amantes. De ellos, es Luna quien figura en la memoria o la imaginación aunque fuera la última en unirse; la sombra en cuyo nombre dejamos una puerta sin cerrar. Como si los otros dos estuvieran por equivocación. ¿Es éste el porqué de que nunca supiéramos de dónde llegó o a dónde se marchó después de que todo llegara a su fin? ¿Fue a causa de sus rasgos marimachos, aquellos que nos guiaron a codiciar una mujer por encima de todas las demás en nuestro círculo? Luna era la más cercana a nosotros en edad y la única poeta. Quizás por su hiper-insustancialidad y porque conservaba –a pesar de su liviandad y su pequeño tamaño- el carisma de un león, quizás porque ella fue la más voluble y extrema, la única cuyo comportamiento era imposible predecir de un día para otro, nosotros dejamos la puerta entreabierta a Luna.

***

32. “Sangre” (uno de los primeros poemas de Luna): Hoy, también, / las vívidas amapolas rojas / abren la ropa interior, / inadvertidas por todos menos tú, / y más fuerte que el estruendo de los vertiginosos coches, afuera / la voz de Edith Piaf / haciéndome saber que este dolor es / tu niño al que nunca tuve fuerzas para soportar. // ¿Por qué la música me recuerda que aquellas no son rosas, / que su propósito es embellecer la droga, / que parecen inocentes y que son el mal? // Cada mes, / con un deleite mayor al que puede entenderse por tu disección, / la decepción me complace / mientras gimo hasta que tú me compadeces por causa de un dolor / que me deja débil y ansiosa, / y mientras lames mis lágrimas en mí la viciosa risa explosiona / como matando a otro/ de tus niños.

De The Crocodiles (2014). Contenido visual: William Blake (1757-1827).
Traducción de Alfredo Fernando.