Archivo de la categoría: Poesía

Vivian Lamarque: Poesía ilegítima (Poesia illegittima)

florence-henri

POESIA ILLEGITTIMA

Quella sera che ho fatto l’amore
mentale con te
non sono stata prudente
dopo un po’ mi si è gonfiata la mente
sappi che due notti fa
con dolorose doglie
mi è nata una poesia illegittimamente
porterà solo il mio nome
ma ha la tua aria straniera ti somiglia
mentre non sospetti niente di niente
sappi che ti è nata una figlia.

conchiglia

 

 

 

 

 

 

 

 

POESÍA ILEGÍTIMA

Aquella noche que hice el amor
mental contigo
no estuve atenta
en seguida se me inflamó la mente
que sepas que hace dos noches
con dolientes penas
me nació un poema de forma ilegítima
llevará solo mi nombre
mas por tus rasgos extranjeros se te parece
mientras no sospechas nada de nada
que sepas que te nació una hija.

De Teresino (1981).
Traducción de Flavia Cascio.

 

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Stéphane Mallarmé: Brisa marina (Brise Marine)

Obra de Joaquín Sorolla

Obra de Joaquín Sorolla

BRISE MARINE

La chair est triste, hélas ! et j’ai lu tous les livres.
Fuir ! là-bas fuir ! Je sens que des oiseaux sont ivres
D’être parmi l’écume inconnue et les cieux!
Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux
Ne retiendra ce cœur qui dans la mer se trempe
Ô nuits ! ni la clarté déserte de ma lampe
Sur le vide papier que la blancheur défend
Et ni la jeune femme allaitant son enfant.
Je partirai ! Steamer balançant ta mâture,
Lève l’ancre pour une exotique nature!
Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,
Croit encore à l’adieu suprême des mouchoirs!
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages
Sont-ils de ceux qu’un vent penche sur les naufrages
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots…
Mais, ô mon cœur, entends le chant des matelots!

BRISA MARINA

NNLa carne es triste, sí, y yo he leído ya todos los libros. Huir, huir sin más, pues siento que los pájaros van ebrios de estar entre los cielos y la espuma. Nada, ni los jardines viejos reflejados por los ojos, retendrá un corazón mojado ya en el agua, oh noche, ni la claridad desierta de mi lámpara sobre un papel vacío que defiende su blancura, ni la joven muchacha que amamanta a su bebé. ¡Me marcharé! ¡Mueve tu mástil, nave, leva tus anclas hacia un paraje exótico! ¡El aburrimiento, por esperanzas crueles desolado, cree aún en el supremo adiós de los pañuelos! Y pues, tal vez, los mástiles invitan las tormentas, son ellos los que el viento inclina hacia los náufragos perdidos, sin mástiles, sin mástiles, sin fértiles islotes… Mas oye, corazón, ¡escucha el canto de los marineros!

De Brise Marine (1865).
Versión en prosa de Juan Fernández Rivero.

Dalia Taha: Guerra (War)

Llanto por palestina

WAR

There is one moon
in the sky. There is one river
in my forearm.
And Berlin is vast,
godless.

The stranger
I met
there doesn’t know that
the desert
he escaped from
is drowning in whiteness;
the snow is black in
our city
and the gardens slowly die
as they emerge from
the shadow of a child killed
by shrapnel.

As in Gaza,
where every corpse drags a hand
from the rubble
to beckon to God,
everything there
points to
a war
that is over and done with.
The stranger and I
believe in the war’s traces
that heal in
the poem’s sky so
we can forget
the wars of our homeland unfolding
in the pathways
of the body.

The stranger doesn’t know
how much the one who died from a stray bullet
resembles
or doesn’t resemble him.
“Only flies notice
the hero’s death
at the end.”

There, everything
dies slowly,
to become
a river bank.
The stranger and I
used to cross the bridge without
noticing the river
swelling behind us.

On the horizon, the cypresses and balconies
proceed with suicide.
Perhaps
I was going to forget
my hand in his,
and steal
exile.

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GUERRA

Hay una única luna
en el cielo. Hay un único río
en mi antebrazo.
Y Berlín es vasta,
impía.

El desconocido
que encontré
allí no sabe que
el desierto
del que huyó
está ahogándose en blancura;
la nieve es negra en
nuestra ciudad
y los jardines mueren lentamente
como si emergieran de
la sombra de un niño asesinado
por metralla.

Al igual que en Gaza
donde cada cadáver arrastra una mano
desde los escombros
haciendo señas a Dios,
todo lo que hay
apunta
a la guerra,
todo está acabado.
El desconocido y yo
creemos en el rastro de la guerra
que cicatriza en
el cielo del poema así que
no podemos olvidar
las guerras de nuestra tierra abriéndose
en las sendas
de nuestro cuerpo.

El extraño no sabe
cuánto de aquel que muere de una bala perdida
se le asemeja
o no se le asemeja.
“Solo las moscas advierten
la muerte del héroe
al final.”

Ahí todo
muere despacio,
volviéndose
ribera.
El desconocido y yo
solíamos cruzar el puente sin
percatarnos de la crecida
del río a nuestro paso.

En el horizonte los cipreses y las terrazas
continuaban el suicidio.
Quizás,
iba a olvidar
mi mano en la suya
y robar
el exilio.

Extraído de Banipal Nº 45: Writers from Palestine 
Obra pictórica de Javier Sánchez y Pieter Bruegel el Viejo. 
Versión de A. F.