Archivo de la categoría: Arabic Poetry

Al-Mu’tamid Ibn ‘Abad (المعتمد بن عباد): El paso de las perdices (بَكيتُ إِلى سربِ القَطا إِذ مَرَرنَ بي)

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EL PASO DE LAS PERDICES

Lloré con el fluir de las perdices cuando de mí se alejaban
libres, sin el impedir de una cárcel, sin grilletes;
y no es –Dios me libre envidia,
sino la melancolía del tiempo en que era como ellas,
y volaba libre, y mi bandada era una, y las vísceras
no me quebraban, y a mis ojos el dolor de la pérdida no hacía llorar.
Buena suerte a ellas que todas son una,
y ninguna ha probado la suerte de sus gentes separadas;
volando con sus corazones, ninguna duerme como yo,
atento a la puerta de una cárcel o al resonar de un candado,
pues es lo que yo sufro y lo que me sucede
algo ya descrito desde antaño por los corazones de la humanidad.
Para mi alma espero dispuesto la muerte certera,
quiera otro la vida engrilletada a sus piernas.
¡Dios!, protege a las perdices y sus crías
ya que a las mías las traicionó el agua y la sombra.

Para consultar el original en árabe aquí.
N
Al-Mu’tamid Ibn ‘Abad: El paso de las perdices.
Versión de A.F.

Imru-l-Qays: Mu’allaqat

      Imru-l-Qays, امرؤالقيس, está considerado desde hace siglos el representante más importante de la poesía árabe preislámica. Su obra es sinónimo de perfección, elegancia y pureza y, de hecho, le ha valido el sobrenombre honorario de “Príncipe de los Poetas”. Hijo del rey de Kinda, se dedicó a una vida de placeres y derroches hasta el momento en que su padre fue asesinado y él quedó despojado de su herencia. Fue entonces cuando renunció a toda una vida de comodidad, marchándose hacia el desierto en busca de venganza. Durante esta etapa ganó fama y comenzó a ser seguido por muchos beduinos y guerreros. Tras cumplir su venganza, Justiniano lo nombró filarca de Palestina, pero unos años después sería asesinado por orden expresa del mismo emperador.

El término Mu’allaqat significa “colgadas” y hace referencia a la costumbre de colgar los poemas ganadores de certámenes y justas literarias del velo del templo de la Kaaba, en La Meca. Todas pertenecen a la época preislámica y fueron recogidas en compilaciones hechas dos o tres siglos más tarde por estudiosos de este periodo. El fragmento que os presentamos hoy corresponde a los primeros veinte versos de la primera de las casidas recogidas en la compilación de Hammad al-Rawiyya.

MU’ALLAQAT (I)
[fragmento]

Mu'allaqat
Mu'allaqat (II) 

¡Deteneos!, y lloremos el recuerdo de una amante, de su campamento,
allí, en el horizonte del arenal donde las arenas ondulantes, entre Dajul y Yaumal,
entre Tudih y Miqrat, cuyas trazas no han sucumbido
urdidas por Shamal y Yanub,
se ve el estiércol de gacela blanca en el llano
y la planicie como si fuese grano de pimienta.”
Al alba de la separación, el día de la marcha, iba yo
por las acacias de mi tierra como machacando el grano de la tuera.
Mis guerreros se detuvieron ante mí,
me encomendaron sus palabras: ¡no perezcas por el dolor, muestra tu valor!”.
Mas para sanar nada como las lágrimas derramadas,
pues, ¿acaso hay consuelo en las ruinas ininteligibles del amor?
Tal como solía hacer con Umm al-Huwarith
y con su vecina, Umm al-Ribab, la masalí,
que cuando se erguían emanaban almizcle
y el soplo de levante llevaba con él el aroma del clavo,
ahí las lágrimas apasionadamente afloraban de mis ojos,
desde mi garganta hasta mojar mi fuerte tahalí,
¡qué plácidos días tuve de ellas,
principalmente, los de Darat Yulyul!
El día que sacrifiqué mi montura para las doncellas,
qué maravilla de albarda la que dañé,
y ellas lanzábanse la carne
y la grasa, cual seda enlazada.
El que entré al palanquín, al palanquín de mi Unayza
me dijo: “¡sobre ti la desdicha! pues me harás ir a pie”,
mientras lo decía bajo nosotros la montura se escoraba,
tú has herido a mi camella; baja, Imru-l-Qays”.
Entonces le dije: “Camina, suelta las riendas
y no me alejes de tu fruto ya servido,
que como a otras antes que a ti, he ido en su encuentro al crepúsculo, y embarazadas o amamantando
las he distraído de sus primerizos con amuletos
y cuando lloraban tras ellos se giraba una parte,
pues la de abajo no se tornaba y por mí vibraba”.

 

   Arabia preislámica (Siglo VI de nuestra era)
   Versión de A.F.