Archivos Mensuales: abril 2014

Robert Frost: Carpe Diem (Carpe Diem)

Frost

CARPE DIEM

Age saw two quiet children
Go loving by at twilight,
He knew not whether homeward,
Or outward from the village,
Or (chimes were ringing) churchward,
He waited, (they were strangers)
Till they were out of hearing
To bid them both be happy.
‘Be happy, happy, happy,
And seize the day of pleasure.’
The age-long theme is Age’s.
‘Twas Age imposed on poems
Their gather-roses burden
To warn against the danger
That overtaken lovers
From being overflooded
With happiness should have it.
And yet not know they have it.
But bid life seize the present?
It lives less in the present
Than in the future always,
And less in both together
Than in the past. The present
Is too much for the senses,
Too crowding, too confusing-
Too present to imagine.

Frost

CARPE DIEM

El Tiempo vio a dos niños tranquilos
que andaban amándose al ocaso
y no sabía si regresaban a casa
o abandonaban la aldea
o (repican las campanas) se acercaban a la iglesia.
Esperó (son extraños)
hasta que no acertaban a oírlo
para exhortarlos a ser felices:
“Sed felices, felices, felices,
y aprovechad el día y su placer”.
El tema de los tiempos es del Tiempo.
El Tiempo mismo impuso en poemas
su peso de rosas cortadas
para advertir del peligro
que sorprende a los amantes
al ser desbordados
con la felicidad que deberían tener.
Y, sin embargo, no saben que la tienen.
Mas, ¿invita la vida a aprovechar el presente?
Se vive menos en el presente,
siempre, que en el futuro,
y menos en los dos a la vez
que en el pasado. El presente
es demasiado para los sentidos,
está demasiado colmado, demasiado confuso,
demasiado presente para imaginar

De A Witness Tree, 1942.
Versión de E.M.

Rainer Maria Rilke: La trilogía española I (Die spanische Trilogie I)

La personalidad errante de Rainer Maria Rilke le llevó a vivir en más de cincuenta residencias distintas y a realizar numerosos viajes, de los que el de España fue, junto con el de Rusia y Egipto, el que más influencia causó en su obra. Pero, ¿por qué España?

Después de terminar Die Aufzeichnungen des Malte Laurids Brigge (El cuaderno de  Malte Laurids Brigge, 1910) Rilke se sumerje en una profunda crisis creativa y existencial de la que comenzará a liberarse en el Castillo de Duino, Italia, dos años después. Allí empezó a entretejer su obra maestra, Duineser Elegien (Las Elegías del Duino, 1923), la cual no terminaría hasta pasada más de una década. Sin embargo, durante ese periodo también escribió otras obras menos conocidas como la que hoy tratamos.

Rilke llega a España durante el otoño de 1912, atraído principalmente por El Greco y la ciudad Toledo. Rilke descubrió a El Greco en París, en 1908, gracias su amigo el pintor español Ignacio Zuloaga. Rilke encontró en la pintura del Greco los ángeles de sus poemas. Cuando observó la obra Vista de Toledo (El Greco, 1600 aprox.), descubrió la ciudad que conectaba con el mundo de esos ángeles. Estaba convencido de que Toledo supondría la cura de su crisis, y que aquel sería el lugar perfecto para elaborar las Elegías de Duino.

Rilke quedó asombrado con la ciudad: “una ciudad del cielo y de la tierra, pues está realmente en ambos; una ciudad que atraviesa  todo lo existente […], que existe en igual medida para los ojos de los muertos, de los vivos y de los ángeles”. Sin embargo, su producción literaria fue menor de lo que esperaba durante los meses que estuvo allí. Esto le frustró bastante, ya que Rilke es un “poeta otoñal”, pues solía encontrar la inspiración para escribir durante dicha estación. Decide entonces conocer Córdoba y Sevilla, pero no es hasta que llega a Ronda, en diciembre de 1912, cuando encuentra en esa histórica ciudad malagueña “su Toledo”.

La Trilogía Española se comenzó a escribir en Ronda, en enero de 1913, y pertenece a la poco conocida obra Gedichte an die Nacht (Poemas a la noche, 1913). Consta de tres poemas en los que el poeta, a modo de plegaria,  actúa como puente entre la realidad que está observando y el lector. El poema no sólo nos trasmite la belleza del lugar, pues también nos conecta con su mundo interior, una conexión entre el mundo visible y el mundo invisible, un mundo más hermético que sólo podemos alcanzar a través del lenguaje de las palabras.

La Trilogía Española, de la que hoy sólo presentaremos la primera parte, se relaciona por su estilo con las Elegías de Duino. Pero, además de ser un claro nexo de conexión con las Elegías, este poema puede representar un importante salto en la evolución de su obra hacia un estilo aún más simbolista. El poeta suplica incansablemente la unión de su interior-invisible con lo exterior-visible en un sólo Ser, y además destapa la soledad que sufre causada por lo desconocido.

535px-El_Greco_View_of_Toledo

 

Die spanische Trilogie

I

Aus dieser Wolke, siehe: die den Stern
so wild verdeckt, der eben war – (und mir),
aus diesem Bergland drüben, das jetzt Nacht,
Nachtwinde hat für eine Zeit – (und mir),
aus diesem Fluss im Talgrund, den den Schein
zerrissner Himmels-Lichtung fängt – (und mir);
aus mir und alledem ein einzig Ding
zu machen, Herr: aus mir und dem Gefühl,
mit dem die Herde, eingekehrt im Pferch,
das große dunkle Nichtmehrsein der Welt
ausatmend hinnimmt -, mir und jedem Licht
im Finstersein der vielen Häuser, Herr:
ein Ding zu machen; aus den Fremden, denn
nicht Einen kenn ich, Herr, und mir und mir
ein Ding zu machen; aus den Schlafenden,
den fremden alten Männern im Hospiz,
die wichtig in den Betten husten, aus
schlaftrunkenen Kindern an so fremder Brust,
aus vielen Ungenaun und immer mir,
aus nichts als mir und dem, was ich nicht kenn,
das Ding zu machen, Herr Herr Herr, das Ding,
das welthaft-irdisch wie ein Meteor
in seiner Schwere nur die Summe Flugs
zusammennimmt: nichts wiegend als die Ankunft.

Tajo-Ronda_2

La Trilogía Española

I

De esa nube, mirad, cómo oculta ferozmente
la estrella que justo ahí estaba – (y a mí).
De esa serranía de allá, cómo el viento nocturno,
en la noche, la toma por un instante – (y a mí).
De ese río en la vega del valle, cómo apresa
la luz de los claros del cielo rasgado – (y a mí).
Para hacer de mí, y de todo esto, una sola cosa,
Señor: de mí y de la sensación con la que el
rebaño, vuelto al redil, acepta expectante
ese gran, oscuro desvanecer del mundo -,
de mí y de cada luz en la lobreguez de las casas,
Señor: para hacer una cosa; de los extraños, de los
que a ninguno conozco, y de mí, señor, de mí,
para hacer una cosa; de los durmientes y
desconocidos ancianos en el hospicio, que
engreídamente tosen en sus camas, de los
soñolientos niños en tan desconocidos pechos,
de tanto desconocimiento, y siempre de mí,
tan sólo de mí y de eso que no conozco,
para hacer esa cosa, Señor, Señor, Señor,
esa cosa, a la vez cósmica y terrenal,
como un meteoro, que reúne en su
dimensión la suma de sus vuelos,
sin considerar nada excepto la llegada.

Gedichte an die Nacht (Poemas a la Noche), 1913. 
Traducción de R.M.B.

Charles Baudelaire: A una malabaresa (À une Malabaraise)

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À UNE MALABARAISE

Tes pieds sont aussi fins que tes mains, et ta hanche
est large à faire envie à la plus belle blanche;
à l’artiste pensif ton corps est doux et cher;
tes grands yeux de velours sont plus noirs que ta chair.
Aux pays chauds et bleus où ton Dieu t’a fait naître,
ta tâche est d’allumer la pipe de ton maître,
de pourvoir les flacons d’eaux fraîches et d’odeurs,
de chasser loin du lit les moustiques rôdeurs,
et, dès que le matin fait chanter les platanes,
d’acheter au bazar ananas et bananes.
Tout le jour, où tu veux, tu mènes tes pieds nus,
et fredonnes tout bas de vieux airs inconnus;
et quand descend le soir au manteau d’écarlate,
tu poses doucement ton corps sur une natte,
où tes rêves flottants sont pleins de colibris,
et toujours, comme toi, gracieux et fleuris.
Pourquoi, l’heureuse enfant, veux-tu voir notre France,
ce pays trop peuplé que fauche la souffrance,
et, confiant ta vie aux bras forts des marins,
faire de grands adieux à tes chers tamarins?
Toi, vêtue à moitié de mousselines frêles,
frissonnante là-bas sous la neige et les grêles,
comme tu pleurerais tes loisirs doux et francs
si, le corset brutal emprisonnant tes flancs
il te fallait glaner ton souper dans nos fanges
et vendre le parfum de tes charmes étranges,
oeil pensif, et suivant, dans nos sales brouillards,
des cocotiers absents les fantômes épars!

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A UNA MALABARESA

     Tan finos son tus pies como tus manos, tus caderas harían envidiar a la blanca más bella, tu cuerpo es dulce y grato al pensativo artista, tus grandes ojos son de un terciopelo más oscuro que tu piel. En el país azul y cálido, donde tu dios te hizo nacer, tu única tarea es prender la pipa de tu amo, llenar los frascos de agua fresca y de perfume, espantarle del lecho los incómodos mosquitos y, en cuanto la mañana hace cantar los plataneros, comprar en el bazar bananas, piñas. Todos los días, por donde te apetece, caminas con los pies desnudos y tarareas en voz baja antiguas y desconocidas melodías. Cuando la tarde cae con su manto escarlata, posas tu cuerpo dulcemente en una estera, donde tus sueños flotan llenos de colibríes y son, como tú, siempre, graciosos y floridos. ¿Por qué, niña feliz, quieres ver nuestra Francia, país abarrotado que siega el sufrimiento, y, entregando tu vida a los macizos brazos de los marineros, quieres decirle adiós a tus queridos tamarindos? Tú, vestida a medias con muselinas tenues, temblando allí, bajo lluvia y granizo, oh, cómo llorarías tus dulces días sinceros si, aprisionada en un brutal corsé, tuvieras que espigar tu cena en nuestro lodo y vender el perfume de tus raros encantos, mientras tus ojos siguen, reflexivos, en nuestra sucia bruma, los fantasmas dispersos del cocotero ausente.

De Les fleurs du mal (Segunda edición de 1861).
Versión en prosa de J.F.R.