Archivos Mensuales: febrero 2014

Marge Piercy: Implicaciones del uno más uno (Implications of One Plus One)

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IMPLICATIONS OF ONE PLUS ONE

Sometimes we collide, tectonic plates merging,
continents shoving, crumpling down into the molten
veins of fire deep in the earth and raising
tons of rock into jagged crests of Sierra.

Sometimes your hands drift on me, milkweed’s
airy silk, wingtip’s feathery caresses,
our lips grazing, a drift of desires gathering
like fog over warm water, thickening to rain.

Sometimes we go to it heartily, digging,
burrowing, grunting, tossing up covers
like loose earth, nosing into the other’s
flesh with hot nozzles and wallowing there.

Sometimes we are kids making out, silly
in the quilt, tickling the xylophone spine,
blowing wet jokes, loud as a whole
slumber party bouncing till the bed breaks.

I go round and round you sometimes, scouting,
blundering, seeking a way in, the high boxwood
maze I penetrate running lungs bursting
toward the fountain of green fire at the heart.

Sometimes you open wide as cathedral doors
and yank me inside. Sometimes you slither
into me like a snake into its burrow.
Sometimes you march in with a brass band.

Ten years of fitting our bodies together
and still they sing wild songs in new keys.
It is more and less than love: timing,
chemistry, magic and will and luck.

One plus one equal one, unknowable except
in the moment, not convertible into words,
not explicable or philosophically interesting.
But it is. And it is. And it is. Amen.

Marge Piercy

IMPLICACIONES DEL UNO MÁS UNO

A veces chocamos, se fusionan las placas tectónicas,
los continentes se empujan, se ajan en las fundidas
venas de fuego, allá bajo  la tierra, y levantan
montones de rocas en las cimas dentadas de Sierra.

A veces tus manos me recorren, seda fina
de algodoncillo, caricias que vuelan de la punta de las alas,
los labios se nos rozan, un cúmulo de deseos se citan
como la niebla sobre el mar templado, espesa, a punto de la lluvia.

A veces lo perseguimos con ahínco, escarbando,
revolviendo, gruñendo, sacudiendo las mantas
como tierra desprendida, husmeando en el otro
la carne con boquillas calientes, y revolcándonos allí.

A veces niños somos besándonos, ridículos
bajo la colcha, acariciando las vértebras xilófonas,
haciendo gracias húmedas, escandalosos como
una fiesta de pijamas que brinca hasta quebrar la cama.

Te doy vueltas y vueltas, a veces, explorando,
torpe, buscando una forma de entrar, el alto boj
laberíntico penetro, bullendo los pulmones que estallan,
hacia la fuente de tierno fuego del corazón.

A veces te abres como las puertas de una iglesia
y me arrastras. Te deslizas, a veces,
como el áspide en su escondite adentro de mi ser.
A veces te adentras con una banda de música.

Diez años ahormando nuestros cuerpos juntos
y todavía resuenan salvajes con nueva luz.
Es más que amor y menos: ritmo,
química, magia, el querer y la suerte.

Uno más uno es igual a uno, incognoscible salvo
en el momento, no convertible en palabras,
no explicable o filosóficamente interesante.
Pero así es. Y lo es. Y lo es. Amén.

De Available Light: Poems by Marge Piercy, 1988.
Versión de E.M.

Al-Mu’tamid Ibn ‘Abad (المعتمد بن عباد): El paso de las perdices (بَكيتُ إِلى سربِ القَطا إِذ مَرَرنَ بي)

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EL PASO DE LAS PERDICES

Lloré con el fluir de las perdices cuando de mí se alejaban
libres, sin el impedir de una cárcel, sin grilletes;
y no es –Dios me libre envidia,
sino la melancolía del tiempo en que era como ellas,
y volaba libre, y mi bandada era una, y las vísceras
no me quebraban, y a mis ojos el dolor de la pérdida no hacía llorar.
Buena suerte a ellas que todas son una,
y ninguna ha probado la suerte de sus gentes separadas;
volando con sus corazones, ninguna duerme como yo,
atento a la puerta de una cárcel o al resonar de un candado,
pues es lo que yo sufro y lo que me sucede
algo ya descrito desde antaño por los corazones de la humanidad.
Para mi alma espero dispuesto la muerte certera,
quiera otro la vida engrilletada a sus piernas.
¡Dios!, protege a las perdices y sus crías
ya que a las mías las traicionó el agua y la sombra.

Para consultar el original en árabe aquí.
N
Al-Mu’tamid Ibn ‘Abad: El paso de las perdices.
Versión de A.F.

Malcolm Lowry: Rilke & Yeats / Consuelo (Comfort)

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RILKE AND YEATS

Help me to write.
Show me the gates
Where the orders are,
And the cage
My soul stares at,
Where my courage
Roars through the grates.

RILKE Y YEATS

Ayudadme a escribir.
Enseñadme las puertas
que llevan hasta el orden,
y la jaula
que escudriña mi alma,
en donde mi valor
ruge entre los barrotes.

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COMFORT

You are not the first man to have the shakes
The wheels, the horrors, to wear the scarlet
Snowshoe, nor yet the invincible harlot
Dogged by eyes like fishnets. Leaning, aches
The iron face with agate eyes, and wakes
The guardian angel, sees the past,
A parthenon of possibilities.
You are not the first caught lying
Nor yet to be told that you are dying.

CONSUELO

Tú no eres el primero que sufre los temblores,
los horrores o el vértigo, que lleva los zapatos
escarlata, tampoco la invencible ramera
postrada por miradas como redes. Molesta,
al inclinarte, el rostro de metal con los ojos
de ágata, despierta el ángel de la guarda,
que observa en el pasado un partenón
de posibilidades…
Tú no eres el primero al que cogen mintiendo,
tampoco al que le dicen que se muere.

N

De Selected Poems of Malcolm Lowry, 1962.
 Versiones de J.F.R.